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domingo, 1 de enero de 2017

SANTO Y BLUE DEMON VS DRÁCULA Y EL HOMBRE LOBO (1973)


Inicio el año con el pie derecho y retomo la actividad en éste blog después de una breve ausencia, comentando una película de ese género (menospreciado por unos y adorado por otros) que en lo personal tanto me gusta: el cine de luchadores.

Santo y Blue Demon vs Drácula y el Hombre Lobo, cinta dirigida por Miguel M. Delgado, significó la sexta colaboración cinematográfica entre el plateado y el demonio azul. Sirvan de pretexto los abundantes momentos de humor involuntario para el comentario chacotero y falto de seriedad.


La película empieza con una lucha en tiempo real entre el Santo y el Angel Blanco. Es evidente que no se trata de una arena, sino de un ring montado en un estudio y nada más se escucha el griterío ¡Santo! ¡Santo! Incluso atrás se ve una pantalla azul. El director era un visionario quien supuso que, en un futuro lejano se podría colocar al público gracias a los gráficos en computadora, no hay otra explicación.

Mientras en los encordados los catorrazos están al dos por uno, en una caverna de formas rocosas hechas con papel estraza, el adefesio Eric (Wally Barrón) habla solo, revelando que Drácula (Aldo Monti) y el Hombre Lobo (Agustín Martínez Solares) volverán a la vida con la sangre de un descendiente de un tal mago Kristaldi, personaje encargado de enviarlos en otro tiempo directo y sin escalas al infierno. 


Por esas extrañas casualidades de la vida, Lina (Nubia Martí en su punto), la novia del enmascarado de plata, tiene parentezco con la familia Kristaldi. Ni tarda ni perezosa insiste que acudan al llamado de su tío (Jorge Mondragón). Obvio, Santo se cizca, no vaya a ser que ya lo quieran matrimoniar. Para su buena suerte, no se trata de eso. El vetarro profesor le da cuentas de una amenaza de muerte anónima, la cual además coincide -según él- con una carta de hace 4 siglos en donde se relata cómo su antepasado Kristaldi detuvo al vampiro y al hombre lobo. El Santo, Lina y su prima Laura (Ma. Eugenia San Martin, otra rubia de muy buen ver) intercambian miradas pensando ¿De cuál fumó el ruco?


El profesor les dice que para contrarrestar a los seres infernales confía en el poder de un puñal. Santo primero se siente aludido, luego cae en la cuenta de que no se refiere a él sino a una daga. Santo promete al profesor cuidar a su parentela si le sucediera algo, sin embargo, nada más le echa la sal, porque horas más tarde Eric lo secuestra. Se cumple la profecía y la sangre del profe resucita a Drácula y al hombre lobo (que parece oso de peluche con asma). 


Con el fin de vengarse de la familia Kristaldi, al hombre lobo se le ocurre convertirse en humano para ligarse a Laura. Santo que ya sabe que la policía no da una, busca la ayuda de su compadre Blue Demon, quien dicho sea de paso tampoco ayuda mucho. Rufus Rex - el hombre lobo- le paga a unos mafiosos para que secuestren a la rubia y él finja ser su salvador. A todo mundo ya se le olvidó que el viejo anda desaparecido. Laura anda volada por el tal Rufus y la película toma tintes de historieta romántica estilo María Isabel (conocido título de Lágrimas y Risas también llevado al cine).



Santo y Blue Demon se enfrascan en una batalla campal con los mafiosos contratados por Drácula. Rufus Rex al ver que los luchadores son más confiados que un inocente chamaco, los manda a la casa de Drácula. En ese lúgubre sitio, el profesor Kristaldi en calidad de muerto viviente se descuenta al Santo con la ayuda de Eric. Blue llega a tiempo y los malosos escapan. Los enmascarados juegan una partida de ajedrez para curarse el susto.


En otra escena, el director Miguel M. Delgado hace un... ¿homenaje? ¿parodia? ¡Vaya usted a saber! Al cine expresionista alemán; especificamente a la película Nosferatu (1922). Calca risible del clásico de Murnau. Un vampiro entra por la ventana y muerde a la rubia mientras se encuentra en brazos de Morfeo. Curioso que se trate del mismo actor que interpreta a Drácula en Santo y Blue Demon contra los monstruos (1970). Ironicamente, el momento provoca más risa que las películas que el mismo realizador hiciera con Cantinflas.


La dos muchachas, una convertida en vampira y la otra hipnotizada por Drácula, (junto a la hija de una ellas que a nadie le importa) van a la guarida del chupa-sangre ¡Sí! ¡Más de una hora chutándose este churro para que salgan con que todo lo anterior nos lo pudimos haber ahorrado!


Rescate suicida con musiquita dizque emocionante de Gustavo Carrión. Santo se avienta un tiro contra unos clones de Chewbacca (perdón, son hombres lobo), mientras que Blue que cobra menos por salir en la película es atrapado ¡Pobre Demon! ¡Santo siempre lo anda salvando!  


En la guarida de Drácula se arma un corredero con la clásica dotación de cachetadas guajoloteras. Los ídolos avientan a los lobos a una fosa llena de picos. Rufus se enfrenta a Demon, quien a todas luces también quiere hacer su luchita con Laura. La ineptitud del azul, por milésima vez, provoca que el Santo se cubra de gloria venciendo a ambos villanos.


La pesadilla termina. Santo se queda con Lina y Blue Demon...bueno...el pobre Blue Demon se va a su casita a descansar para luchar al otro día.

Blogcinefantastico.blogspot les desea un feliz año 2017.









martes, 26 de julio de 2016

LOS ILUSIONISTAS (2013)


Dicen que no se puede juzgar a un libro por su portada y, en términos cinematográficos, agregaría que tampoco a una película por sus avances. En el artículo dedicado a las películas que no podíamos dejar pasar en último semestre del año 2013, consideré a Los Ilusionistas como una de las probables sorpresas de la temporada y es que, su trailer hace suponer que tiene por lo menos, dos elementos para serlo: En la silla Louis Leterrier un director con experiencia en el cine de entretenimiento -quien por cierto, le regresó a Hulk en El hombre increíble (2008), buena parte de la dignidad perdida en la película de Ang Lee (2003) - y en el reparto, un elenco formado por estrellas nuevas y otras consagradas como  Michael Caine y Morgan Freeman, pese a que este último cuenta con una carrera  que en los últimos años ha sido dispareja.


Pues bien, no basta ni la grandilocuencia, ni la aparatosa puesta en escena que hace a Los ilusionistas una propuesta visualmente muy atractiva, para ocultar un guión inverosímil y absurdo. Y si los actores no salvan la situación, es porque no hay mucho que explotar de sus papeles. Es así que, tenemos a cuatro magos expertos en hipnosis, mentalismo, escapismo y prestidigitación, que unidos por una figura misteriosa, forman un equipo dedicado a robar en sus actuaciones a ladrones de los llamados de “cuello blanco”.

“No vas a creer lo que ves” anuncia la publicidad acertando en gran medida, porque si uno pone especial atención al relato observará que la mayor parte del metraje es una mera ilusión orquestada por un Leterrier, que con recursos efectistas (sonido estruendoso, la cámara siempre en movimiento, juegos de luces, etc.) pretende emocionar al espectador realzando escenas  que en el fondo tienen poco contenido.

Es inevitable no compararla con cintas como La gran estafa (2001) de Steven Soderbergh y todas las que integran el subgénero de películas de ladrones de bancos, porque también recurre al clásico flashback que revela el modus operandi de la banda; cabe decir que los perfiles de los integrantes tampoco están muy definidos; acapara la mayor atención Jesse Eisenberg y se lleva la peor parte un gris Dave Franco, hermano de James Franco, que de hecho es lo mismo pero más barato.

Por momentos, Los ilusionistas remite a las cintas de antaño, aquellas por las que el público pagaba un boleto para ver un filme y a cambio también disfrutaba de un espectáculo teatral, musical o deportivo insertado en la trama. Aquí se muestran varios actos de presunta magia, que a sabiendas de que están realizados con tecnología CGI solo sorprenden a los extras de la película.


Pese a ser un artificioso-engañoso espectáculo Los ilusionistas ha recaudado la nada despreciable cantidad de más de 200 millones de dólares. Y es que, la premisa puede ser muy atractiva para el espectador que solo quiere divertirse – para temas profundo favor de buscar otras opciones- pero al final la combinación fantasía y crimen queda suspendida como por arte de magia en el limbo. Las acostumbradas vueltas de tuerca hacen su aparición y un desencantado final confirma que efectivamente “Nada es lo que parece”.


Artículo publicado originalmente en Transmissionsmag 2013.

domingo, 24 de julio de 2016

LOS OTROS ROSTROS DE JAMES BOND


Es una tradición que el estreno de una película del agente 007 traiga consigo la publicación de una infinidad de artículos sobre los seis actores que han tenido el honor de interpretar al espía más famoso del celuloide. Cada nota da cuenta de cómo fueron elegidos Sean Connery, Roger Moore, George Lazenby, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y Daniel Craig. 

Por ello, hoy recordaremos a algunos que no lograron obtener la categoría doble cero, siendo alguna vez considerados como candidatos ya sea por la productora, la crítica e incluso los fanáticos. 

Gracias a su interpretación como el demencial Mad Max (1979) en la película del mismo nombre y como el esquizofrénico Martin Riggs en Arma Mortal (1987), Mel Gibson obtuvo en poco tiempo la categoría de estrella internacional beneficiando con ganancias millonarias a la industria del cine. Al anunciarse que Timothy Dalton estaba en duda para participar en lo que sería su tercera cinta como Bond, el nombre de Gibson comenzó a circular sobre todo en la prensa norteamericana. Lo cierto, es que la creciente fama del actor que aun no cumplía los cuarenta años, fue un factor importante para ser descartado por Albert Brocolli. El productor británico negó la información con una declaración contundente “Quiero hacer una película de James Bond, no una de Mel Gibson”. El guionista Tom Mankiewicz en un tono más amable dijo que Gibson había perdido la oportunidad por no dar literalmente la talla, ya que el 007 nunca había medido menos de 1.85 cm. Por su parte, el actor se limitó a decir que no estaba interesado en el rol, ya que prefería participar en proyectos más serios. 


"Pierce Brosnan es un florista de una tienda departamental, James Bond tiene que parecer implacable" fueron las palabras de Rupert Everett. El actor inglés también aseveró que él sería un perfecto 007, sin embargo estaba seguro que la productora no le daría el papel de seductor a un miembro de la comunidad gay y estaba en lo cierto. Everett declaró abiertamente su homosexualidad lo que por un tiempo lo relegó a papeles como el de confidente de Julia Roberts en La boda de mi mejor amigo (1997). En 2004 personificó a Sherlock Holmes en una película para televisión.

¿Imaginan al intérprete de Rock DJ sosteniendo un martini agitado en una mano y una pistola Walther ppk en la otra? En 2005 Robbie Williams se encontraba en pláticas para participar en el soundtrack de Casino Royal (2006). Para el videoclip se pensó que Robbie fuera James Bond mientras que el encargado de cumplir como villano sería el también cantante Seal. La productora y el artista no concretaron el proyecto y el tema principal pasó a manos de Chris Cornell. En 1998, el video de la canción Millenium mostraba a Robbie Williams vistiendo smoking parodiando las primeras películas de la franquicia.

Daniel Craig encontró a su mayor competidor en la figura de Clive Owen. El protagonista de Closer (2004) llamó la atención de los productores debido a su atractivo físico combinado con una apariencia ruda. Además, Owen llevaba una evidente ventaja lograda gracias a su aparición en una emocionante serie de anuncios comerciales realizados entre 2001 y 2002 para BMW, filmados muy al estilo Bond por directores como Guy Ritchie, Alejandro González Iñarritu y John Woo. Lo que sucedió después ya es historia.


Antes de vestir el traje de hombre murciélago en la trilogía dirigida por Christopher Nolan, Christian Bale, recordado por su actuación de Jim Graham, el niño forzado a madurar en medio de un mundo en guerra en El imperio del sol (1987), y como adulto por ser el frívolo y sádico metrosexual de Psicópata americano (2000), fue una de las primeras opciones para dar vida a un James Bond joven, novato e inexperto recién ingresado al Servicio Secreto de su Majestad en una precuela de todos los filmes realizados. 


Mientras que para un sector de la crítica la idea sonaba bastante bien, ya que el giro argumental daría frescura al personaje, para otros constituía una apuesta arriesgada. Lo cierto es que propició un rumor que nunca fue desmentido ni confirmado por la productora: Daniel Radcliffe de tan solo 16 años era considerado como otra alternativa. El mago adolescente de la saga creada por H.R. Rowling protagonizaría otra serie literaria. En esta ocasión, se trataría de Las aventuras del joven James Bond cuyo autor Charlie Higson, sitúa al personaje en el peligroso internado de Eton. Al respecto Pierce Brosnan, desligado de la franquicia y cansado de las preguntas referentes al 007 comentó en tono irónico "¿Daniel Radcliffe? Es perfecto ¡Imagínense ser Harry Potter y después James Bond!"


Seguramente los dimes y diretes sobre quién debe por merecimiento, popularidad, histrionismo, o cualquier otra razón, ser el encargado de mantener viva la franquicia más larga del cine una vez que Daniel Craig anuncie su retiro, serán interminables. 

James Bond regresará... la pregunta es ¿Con el rostro de quién?

Articulo publicado originalmente en Transmissionmag.com

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domingo, 3 de julio de 2016

TERMINATOR: GÉNESIS (2015)


Como saben quienes han leído mis comentarios en este blog anteriormente, suelo iniciar mis análisis con una breve sinopsis de la película en cuestión, sin embargo dado que Terminator: Génesis no tiene pies ni cabeza, creo que me veré obligado a omitir esa parte. Sí, ya sé que muchos críticos ubican a la cinta entre las tres mejores de la saga, para mi está a años luz de las dos primeras, por debajo de Terminator:Salvation (que tampoco es la gran cosa) y apenas a la altura de la insufrible Terminator 3:La rebelión de las máquinas. 

¿Por qué volver a lo mismo? Otra vez la burra al trigo con Sarah Connor, cuando en la última película ya habíamos superado las odiseas en el tiempo y nos situaban por fin en el campo de batalla junto a John Connor y Kyle Reese enfrentando a las máquinas. ¿Para qué mostrarnos otra vez ese prólogo en donde nos dicen que un día por culpa de Skynet se va a destruir el mundo como lo conocemos? Se supone que el público que va a ver la película es fanático de la saga y esto se lo sabe de memoria, paja y más paja para hacer tiempo ¿Alguien no sabía que Reese fue enviado al pasado para salvar a Sarah? Lo dudo, hasta mi sobrino de 10 años tenía conocimiento de ello, pero quizá los guionistas de la película no sabían que existen unos aparatos llamados reproductores de DVD y que gracias a estos, se pueden ver películas filmadas hace muchos años atrás. 


Referencia de la referencia, que no sorprende a nadie y carga dramática nula "¿Soy el padre de John?" dice desconcertado Kyle a una indiferente Sarah, quien ahora en plan guerrillero se queja de no tener opciones, pero que cuando se le presenta la oportunidad de elegir, escoge pan con lo mismo (igual que quienes pagaron un boleto por ver la película).

Argumento que no conforme con ofrecer las paradojas típicas del género -esas que el espectador termina por aceptar y ya ni cuestiona- se hunde en una arena movediza de la que entre más intenta salir menos se le ve salvación. Acción trepidante con enredos temporales, que hacen sentir que las entregas anteriores no tuvieron ningún sentido (véase como si fuera un mal sueño de cualquiera de los involucrados).

Schwarzenneger en plan nostálgico con la cara de palo, el papel que mejor se le da por su ya conocido histrionismo, es un Terminator más parlanchin, un cyborg que ya no se limita a decir I´ll be back o Hasta la vista baby, sino que ahora se avienta unos discursos científico-cantinflescos, al tiempo que se asume como abuelo protector de Sarita. Arnold, patético en sus intentos por parecer gracioso confirma que como comediante es un gran político.


Dos horas sin momentos memorables ni sorpresas, salvo el giro relacionado con el villano. Ojalá ya haya terminado Terminator.

viernes, 8 de abril de 2016

CABIN FEVER (2016)


Siempre he pensado, que no es buena idea hacer el remake de una película que ya tuvo éxito o por lo menos gozó de algún tipo de reconocimiento con anterioridad, porque la fuerza de la costumbre dicta, que la segunda versión nunca podrá superar a la primera. A menos de que se nos ofrezca la misma historia contada desde una perspectiva diferente como ha sucedido en escasas excepciones. Un ejemplo "La invasión de los usurpadores de cuerpos", la primera de Don Siegel (1956), la segunda de Philip Kaufman (1978).

Ahora que, si se trata como en éste caso de hacer el remake de una película mala, resulta más inexplicable ¿Con qué fin retomar una premisa que en su momento pasó sin pena ni gloria?, digo, si la cinta original hubiera sido redituable en taquilla, ahora estaríamos hablando seguramente de una cuarta o quinta entrega no de un remake. En poco más de diez años que han pasado entre la película dirigida por Eli Roth y ésta, no creo que haya nada por actualizar, una cabaña alejada de la civilización, sigue siendo eso.

Lo que tampoco cambia es el perfil de los personajes. Los estereotipos que hemos visto hasta al cansancio. Cinco jovenes: dos parejitas y un cretino que parece un Shaggy de carne y hueso, con la diferencia de que el amigo de Scooby es simpático y este tipo es francamente insoportable ¿A quién se le ocurre llevar a un fulano así para pasarla bien? Interpretando a los personajes principales tenemos a un elenco de desconocidos que parecen egresados de una escuela de actuación de televisión mexicana ( llámese CEA o TvAzteca). Si a las malas actuaciones le sumamos que el guión no tiene ni pies ni cabeza, obtenemos un producto redondo pero para mal.

Los primeros minutos soporíferos, los diálogos irrelevantes, me quedo con la frase de un pueblerino "Se ve que son buenos muchachos, creo que por ética debo decirles que se cuiden" ¡Por Dios! Si el tipo sabe que algo malo está sucediendo, por ética les tendría que impedir que fueran. Pero claro, no puede hacer eso porque sin burradas no hay película.

Las reacciones de los chavales inverosímiles. Imaginen que tocan a su puerta, abren y un hombre ensangrentado que apenas se puede mantener en pie les pide ayuda; puede asustarte, causarte repulsión, provocarte asco, etc. ¿Pero pasaría por tu cabeza lincharlo? No tiene sentido. 

Lo único terrorífico, es ese aire de indiferencia ante el dolor ajeno que se respira  durante todo el metraje. Poco a poco, cada uno se va contagiando de un virus letal que los carcome (literalmente los hace pedazos) sin que los demás, no solo no muevan un dedo por ayudarlos, sino que incluso, se den un tiempo para beber unas cervezas y darle rienda suelta al sexo. 

Lo único rescatable es el paisaje en donde fue filmada.

Mala muy mala, totalmente prescindible. Con producciones como Cabin Fever no entiendo como Eli Roth sigue auto nombrándose Maestro del terror. Para mi, él y su alumno Travis Zariwny están reprobados.