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Películas de Fantasía, Ciencia Ficción y Horror

Solo los amantes sobreviven

La depresión del vampiro

Mike Elizalde

Talento orgullosamente mexicano

jueves, 8 de octubre de 2015

LOS HUESPEDES (2015)

Pareciera ser que hay una consigna o un acuerdo entre una gran cantidad de críticos para no poner en evidencia la falta de creatividad de un M. Night Shyamalan que no levanta ni recurriendo a otras formas de filmación, ahora regresa con el ya multi socorrido found footage o metraje encontrado. Siendo éste genero uno de los que menos me gusta, debo reconocer que el director hindú tiene la habilidad para generar situaciones más inquietantes que las vistas en películas como las de la franquicia Actividad paranormal, sin contar además con un alarde de efectos especiales. Pero eso tampoco significa que seamos testigos del resurgimiento del  otrora autor de El sexto sentido (1999), y es que, ahora resulta que hay que alabar una producción por el simple hecho de haberse realizado con menos de 5 millones de dolares. Si disponer de poco dinero hace de Shyamalan un genio, entonces habría que elevar al mexicano Carlos Enrique Taboada (Hasta el viento tiene miedo, El libro de piedra, etc) al nivel de semi-dios.


Al igual que en La aldea (2004), Shyamalan nos transporta a uno de esos lugares alejados del mundo moderno (aunque curiosamente si hay internet) para contarnos la historia de dos hermanos adolescentes que visitan a sus abuelos, una pareja de ancianos que no conocen y a quienes hubieran preferido no ver ni en pintura. 

Anécdota con reminiscencias de Hansel y Gretel, que pudo haberse filmado de manera convencional ahorrándose algunos momentos bochornosos como los del chamaco haciéndose el gracioso mientras rapea. Cuento al que si le quitan media hora de duración, bien podría convertirse en un buen capítulo televisivo de Alfred Hitchcock presenta. Sin embargo, Shyamalan encuentra en él mismo a su peor enemigo, porque como dice el viejo dicho "Haz fama y échate a dormir", ya nos acostumbró a apelar al mismo recurso: una trama engañosa al principio para dar una vuelta de tuerca al final, que a éstas alturas difícilmente sorprende a quien haya visto una considerable cantidad de cintas de horror o tenga un mínimo de intuición. 


Recomendable solo para incondicionales del director. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

SANTO VS LAS LOBAS (1972)


Una rubia deambula en la noche por un antiguo edificio, ahí es sorprendida por un grupo de hombres y mujeres que al parecer llevan una buena cantidad de meses sin afeitarse. Una de esas féminas lobas anuncia la llegada de la primera luna que significa el fin de los seres humanos. Acto seguido y por lo que -medio- se puede entender, hay un intercambio corporeo entre la joven y la vieja peluda. Nada que no hayamos visto en otras películas del plateado en las que las reencarnaciones y los resucitados están a la orden del día.

¿Y a quién acudir en estos casos? Por supuesto que al hombre cuya máscara está del lado de la justicia ¡Santo el enmascarado de plata! (ésta vez acompañado de su apoderado el pelón Carlitos Suárez). Lo curioso al inicio de la aventura que nos atañe, es que al enterarse de que unos licántropos son los enemigos a vencer, Santo piensa que le están tomando el pelo, le da un ataque de Alzheimer y se olvida que en títulos anteriores ya había enfrentado a hombres lobo como en Santo y Blue Demon contra los monstruos (1970).



Está vez Jaime Jiménez Pons y Rubén Galindo se unen para dirigir una película en la que las situaciones no concatenan de ninguna forma, al grado de que el espectador más familiarizado con el cine de luchadores, termina extrañando al también infame realizador Alfredo B. Crevenna.

Mujeres lobos que se convierten en monstruos colmilludos con mucho pelo en la cara pero con unos cuerpazos de antología (sin vello, claro está). Pueblerinos que asustados por los eventos sobrenaturales recientes, se desquitan con Santo y Carlitos sin deberla ni temerla. Muchachonas acudiendo a velorios en minifaldas de miedo. Un tal Dr. César Harker (Rodolfo de Anda disfrazado de burócrata), cuyo apellido remite al personaje principal de la novela Drácula de Bram Stoker; porque cabe resaltar que los guionistas ignorantes de los orígenes del hombre lobo, no se complican y nos presentan a éstas criaturas como si fueran vampiros provenientes de Transilvania y cuyo líder (Jorge Russek) duerme en un ataúd. Baile para el lucimiento de Carlitos, que termina en pleito de vecindad cuando los invitados se transforman en lobos, para luego recobrar su forma humana gracias a unas disolvencias más añejas que las de The wolfman (1941).



Desenlace con filtro en rojo en el que apenas se distinguen las siluetas de héroe y villano inaugurando lo que podríamos denominar el género jaloneo-corretiza-western.

Toma nota Alex de la Iglesia, toma nota si en verdad quieres dirigir una película de nuestro enmascarado.

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