martes, 28 de octubre de 2014

LAS 3 CARAS DEL MIEDO (1963)

Antología dirigida por Mario Bava, uno de los llamados maestros del horror del cine italiano, precursor del genero Giallo, antecedente del Slasher, que adapta tres cuentos escritos por Tolstoi (Alexei, no confundir con Leon Tolstoi), Chejov y Maupassant. Las 3 caras del miedo es una joyita del cine macabro cuya particularidad radica en que, a diferencia de otras obras de temática similar no transmite la sensación de misterio a través de atmósferas oscuras, sino por el contrario, recurre a una fotografía llena de intensos colores, es así que por ejemplo, el verde se funde con el morado y el azul con el rojo, sobre todo en el segundo episodio. Notable es la influencia que tiene la cinta de Bava sobre el filme Suspiria (1977) de Dario Argento.

El teléfono

Cuento en el que una bella mujer recibe las llamadas de un hombre que amenaza con asesinarla antes del amanecer y quien, casi de forma inexplicable conoce a detalle cada uno de sus movimientos.

De las tres historias, esta sin duda es la que menos asusta. No cuenta con ningún elemento fantástico ni sobrenatural. Sin embargo, los hechos se van desarrollando como una trama hitchcockiana, cargada de una alta dosis de suspenso en los minutos iniciales, en la que la persona en riesgo queda atrapada entre cuatro paredes; para luego diluirse en un desenlace que poco sorprende a pesar de la vuelta de tuerca.

Muy parecida a algún capítulo de la clásica serie de televisión Alfred Hitchcock presenta, lo que más llama la atención es la forma en que abiertamente se muestra la relación lésbica entre las dos protagonistas. Se deja ver, pero insisto, es la más floja de las tres.

Los Wurdalak

Un aristócrata encuentra durante su cabalgata, el cuerpo de un hombre decapitado con una daga enterrada en la espalda. Continua su viaje hasta llegar a una solitaria casona en donde habita una misteriosa familia, quien le advierte que debe irse antes de que llegue el patriarca y es que todo parece indicar que éste se ha convertido en un Wardulak, un vampiro con especial predilección por beber la sangre de las personas que ama.



Historia de horror tradicional, que da un giro interesante a la figura del típico vampiro rumano. En mi opinión - influye mi gusto personal por los chupa sangre- es la mejor de la trilogía. Cuenta con un protagonista de lujo, me refiero al otrora monstruo de Frankenstein, el actor británico Boris Karloff, quien también es el anfitrión que abre y cierra la película. Lo mejor, la fotografía, el desenlace y la presencia de una tal Susy Andersen, a la que, más de uno con mucho gusto le encajaría el diente.

La gota de agua

Una enfermera es llamada para preparar y cambiar la ropa de su paciente , una vieja que ha fallecido minutos después de participar en una sesión de espiritismo. Aprovechando la distracción de la servidumbre, la enfermera hurta el anillo que la difunta porta en uno de sus dedos. Lo que en principio no va más allá de un robo, será el preludio de una noche de pesadilla.



Historia de fantasmas en la que, la gota de agua que da título al cuento, tiene un papel tan preponderante como los latidos que escucha el protagonista de El corazón delator de Edgar Allan Poe. Si bien hay que reconocer que los efectos especiales y la caracterización de la espiritista ya resintieron el paso de los años, también cabe mencionar que la sensación de que algo sobrenatural está a punto de pasar, se mantiene intacta.

La cinta finaliza con un curioso cierre que nos enseña que gracias a la magia del cine, no todo es lo que parece.
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Cinefantástico  agradece el patrocinio de Películas de Terror, blog amigo que nos adentra en las entrañas de ese género tan gustado.



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